MARIO 2

Alicia se apoyó en una de las columnas del salón mientras intentaba luchar con los sollozos tras pasar frente al ataúd de Benedetti, rodeado de coronas de flores.
“Lloro porque lo quería mucho, pensé que lo podía conocer pero se me fue antes”, dijo la mujer, de unos 40 años y acompañada de dos hijas, a Reuters.
Varios políticos, embajadores y personalidades de la literatura también se presentaron en el Congreso para dar el último adiós al poeta.
“Hay mucho dolor por esta pérdida física pero también la convicción de que Mario va a seguir vivo en nuestra memoria. Era un único muy especial”, comentó a Reuters el senador Danilo Astori, precandidato a la presidencia de la gobernante izquierda.
Con voz pausada y suave, que encontraba fuerza en sus poemas y narraciones, Benedetti llenaba auditorios en cada presentación de sus libros. Su carrera literaria comenzó en 1949 y desde 1992 hasta 2008 publicó casi una obra por año.
“¿Qué será de Montevideo, mutilada de él? (…) ¿qué será de nosotros, sin su bondad inexplicable?”, escribió Eduardo Galeano, según el sitio de internet del diario argentino Página12.
Montevideo era un tema recurrente en las obras de Benedetti, quien debió exiliarse durante la dictadura militar que gobernó Uruguay entre 1973 y 1985 por su militancia política de izquierda.
Tras pasar por Argentina, Perú y Cuba escapando de la represión militar, el escritor y su esposa se radicaron en España. Luego del regreso de la democracia, Benedetti alternó entre ambos países para evitar el frío del invierno que acentuaba su asma.
“Siento que perdemos una voz fundamental con la que nos identificamos los latinoamericanos. Es una voz fundamental en la poesía latinoamericana, su poesía amorosa, su poesía de solidaridad con la realidad de América Latina”, dijo la narradora venezolana Laura Antillano, según declaraciones publicadas por el Ministerio de Comunicación de ese país.
“Vine a presentar mis respetos porque tuve la suerte de conocerlo y reunirme con él un par de veces. Era un gran hombre y un símbolo de Uruguay, los escritores de esta talla son inmortales”, dijo Oscar González, de 77 años.