Es difícil imaginar un Día de Muertos en México, la realidad es que ya en muchos de las diversas regiones del país se ha olvidado ya esta tradición y nos hemos convertido en MEGA POCHOS,  y por mucho que no nos demos cuenta aun existen lugares donde se trata de rescatar esta tradición. Dentro de la muy conocida urbe de el DF encontramos un lugar que al mencionarlo nos parece tan lejano pero se encuentra en la delegación Tlahuac, ese lugar de tan enigmático nombre se llama Mixquic. Desde que fue fundada en el siglo XII en una isla de lo que fuera el antiguo lago de Xochimilco, el día de muertos a permanecido fiel a su esencia, dándole gran fama a esta localidad.

 Las familias de San Andrés Mixquic se dan a la tarea de confeccionar los altares para muertos y de preparar las ofrendas con las que han de invitarlos a visitar su antiguo hogar. Según la creencia popular, las ánimas empiezan a llegar al pueblo el 1º de noviembre a las 12 del día, cuando el sol pasa por el cenit.El día 2 a las 4 de la tarde, se escuchan las campanas del convento Agustino y las familias de Mixquic se dirigen en silencio al campo santo donde entre flores de cempasúchil, gladiolas y veladoras encendidas rezarán por las almas de sus parientes fallecidos.Este año nos encontramos con 15 mil visitantes que presenciaron maravillados las festividades.Es un lugar digno de ser visitado, al igual que sus alrededores, donde se encuentran conventos, capillas, templos y parroquias que datan del siglo XVI.Esto es una de las tradiciones que a pesar de el tiempo se mantiene vigente hasta nuestros días, recordemos nuestras tradiciones pues pese a que a toda margarina echarse un chupe festejando el dichoso Hallowen no se olviden de lo que es 100% Mexicano.               

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En los altares de muertos, no pueden faltar las flores de cempasúchil, los cirios encendidos y la comida preferida por los difuntos cuando estaban en vida